Un Último Mensaje a Harri… El No Pudo Expresarlo Por No Ser Humano

HARRI, un día apareciste atravesando ese último tramo que te separaba del útero protector de tú madre para presentarte ante ella y la vida. Y lo hiciste fuerte y bello, vestido de terciopelo y con el color de la noche más intensa.Tú mamá te miro, colmándote con mil besos te limpió, dejando que emanara ese aroma que solo el recién nacido posee y te regalo su bienvenida. Tú recibiste el amor y el calor y te sentiste acompañado por ella y por tus hermanitos que te iban rodeando a medida que también despertaban a esta vida. Por las bellas sensaciones sentidas, tú instinto te hizo apostar por este mundo y entonces te abriste paso para encontrar el camino que te llevase a asirte a una de las ubres para con ella, asegurarte el billete con el cual poder permanecer en un mundo que se adivinaba bonito.

Y entre el amor, el calor y la seguridad que te ofrecía tú familia fuiste creciendo feliz y más bello si cabe todavía, alborotando tus hermanitos y tú con vuestra alegría e inocencia, el espacio, ocupando las horas con mágicas danzantes cabriolas y deliciosos, profundos y cómodos sueños plenos de dicha.

Pero de pronto, los animales humanos irrumpieron con prepotencia absurda, presentándose ante vosotros, alborotándolo todo y secuestrando bebes a su antojo; dejando a una madre sola, que ansiosa lloraba la perdida de sus hijos, violando con ese acto todo sentimiento de empatía.

HARRI, eras pequeño y perro y no comprendías que pasaba; tan solo sentías desconcierto, miedo e inseguridad entre manos humanas que no conocías. Pero la necesidad de dar y querer eran tan grandes que quisiste volver a apostar, entregándote a quienes no lo merecían.

Todo lo que hacías o dabas, para ellos era malo, feo y condenable. Tus “pipís” y “cacas” ensuciaban; tus juegos hacían ruido y rompían; tus besos molestaban y creaban rechazo; tú tamaño estorbaba; tú pelo negro azabache se dejaba ver por toda la casa y tú llanto de angustia, rechazo y soledad cuando no entendías nada, era también motivo de regañinas, enfados y manos crueles que empezaron a alzarse para dañarte ¡ tan solo por haber nacido en un mundo monopolizado por el humano!… y fuiste condenado sin haber pecado al peor de los castigos ¡¡ a una CELDA !! negándote el derecho a tú tiempo, a tú vida, sumergiéndote con ello a la más absoluta de las injusticias.

HARRI, desde tú cárcel angosta, fría y dañina, aprendiste a renunciar y a sufrir y a ver la vida fuera y no participar de ella. Tu tiempo se convirtió en enemigo y verdugo y él dolor era tan grande, que tú cuerpo era otra prisión que no querías… ¡ y es que las horas eran tan largas ! y ¿ como escapar de tanta agonía ? Cuando las noches de invierno cobraban vida y el frío y la humedad aparecían, la soledad y la reclusión impuesta eran la única compañera, ¡ entonces tú desesperación despertaba con rabia ! y el gran deseo de liberación y de escapar a la vida, provocaban huir, invitando a la dentadura a          partir en vano, los crueles barrotes que nunca conseguiste romper y esa paredes que destrozaban tus uñas, intentando con tú lucha hacerlas desaparecer, para poder escapar de tanta miseria impuesta  ¡¡ pero nada !!…y cuando las fuerzas te vencían y tus anhelos morían, escogías entre uno de los cuatro sucios rincones de la miserable jaula y te ofrecías cansado y sin remedio a un suelo frío y despiadado, (empapado por la humedad que te invadía al estar quieto) maltratando aún más, todo tú indefenso cuerpo y entonces solo deseabas cerrar tus ojos de perro ( que nunca entendieron nada ) y desaparecer en los sueños, buscando el calor que tú madre, generosamente un día te ofreció y correr sintiéndote libre como el viento; pero el frio rompía mil veces tus sueños y solo escuchabas los alaridos de tus compañeros.

¡¡ESOS ALARIDOS Y LLANTOS QUE TANTO MOLESTAN A LOS HUMANOS !!

La enfermedad después de años encerrado, tomo más presencia que nada, invadiéndote por completo y la voluntaria que te medicaba a diario y te rescataba de la tristeza, ofreciéndote su AMOR y algún paseo, te vio tan enfermo que lucho para sacarte y se consiguió que fueras asistido en una casa temporal, hasta procurarte una estupenda familia de acogida para luchar por tí y tratar tú enfermedad.

Se te hicieron analíticas y tú cuerpo hablo, ya estabas demasiado “malito” y tuviste que ser ingresado varios días. Ellos, tú familia acogedora estuvieron siempre a tú lado y la voluntaria que te cuidaba y la poca gente que te quiso.

Las idas y venidas al veterinario fueron constantes; los sentimientos de AMOR que se te regalaron no fueron suficientes para conseguir que tú cuerpo renaciera y rodeado de los pocos seres que te amaron ” cerraste tus bellos ojos para siempre “

HARRY, sentimos no haberte podido regalar un futuro lleno de AMOR como te merecías.

LA ASOCIACIÓN P.A.S.O.S DA LAS GRACIAS A TODA LA GENTE QUE AMO A HARRI Y A LA FAMILIA DE ACOGIDA QUE LE OFRECIÓ SU HOGAR PARA PASAR SUS ÚLTIMOS DÍAS CON DIGNIDAD.

LA ASOCIACIÓN P.A.S.O.S CONDENA EL TRATO Y LAS CARENCIAS QUE HARRI TUVO Y QUE LO LLEVARON A LA MUERTE

¡¡¡NO COMPRES!!! ¡¡ADOPTA!!….TODAVÍA HAY MUCHOS HARRIS QUE TE NECESITAN

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